domingo, 16 de diciembre de 2012

El impedimento. Lo interno y lo externo

La principal creencia sobre la que se apoya nuestro yo superficial, el ego, o  el hombre inferior, como lo denomina I Ching, es creer que aquello que nos sucede es completamente  independiente de nosotros.
Desde algún punto estamos convencidos que los acontecimientos de nuestra existencia son azarosos y que las personas que aparecen en nuestras vidas,  ya sea que nos atraigan o nos causen rechazo,  son totalmente independientes de nosotros.
Hemos sido educados en el condicionamiento de creer que el mundo externo no tiene conexión alguna con nuestro mundo interno. Creemos que nuestra voluntad debe imponerse y que los demás son responsables de nuestras limitaciones. Es entonces cuando proyectamos sobre el mundo los contenidos desconocidos de nuestra psique  y nos enredamos en ellos, no solo padeciéndolos nosotros mismos sino causando sufrimiento a los demás también.

En el I Ching así como en la mayoría de los considerados lenguajes sagrados, lo que sucede “afuera” nuestro, en el mundo,  y lo que sucede “dentro nuestro” en la psiquis,  son dos lados de una misma realidad y si se mueve uno el otro también lo hará.
  

El Impedimento (hexagrama 39)
En la imagen de “El Impedimento” (hexagrama 39) El I Ching señala: 
“Sobre la montaña se encuentra el agua: la imagen del impedimento. Así el noble se orienta hacia su propia persona y va formando su carácter." 
"Las dificultades y los obstáculos arrojan de vuelta al hombre hacia  si mismo. Pero mientras el hombre común busca la culpa afuera, es decir en los otros hombres, y acusa su destino, el noble busca la falla en sí mismo, y en virtud de este ensimismamiento el impedimento externo se transforma para él en motivo de formación y enriquecimiento interior.”

Es una ilusión  considerar que lo que nos está pasando, ya sea que nos guste o no,  no debiera suceder. Estas situaciones, tienen en sí mismas un contenido que de alguna manera nos representa.
El punto radica en intentar asimilar la situación. ¿Pero Cómo?  Creo que como primera medida bajando el disparador automático que es nuestra reacción. Y a partir de ahí poder preguntarnos que nos trae esta situación, ¿de qué nos está hablando ese hecho? ¿que necesito comprender de mí? 

El I Ching insiste a lo largo de todo su texto en la necesidad del conocimiento de nosotros mismos. Nos invita a meditar sobre lo que hacemos y lo que nos ocurre.
Si algo nos sucede, es porque algo nuestro se está poniendo en juego en ese acto. De qué sirve  pensar que podría no haber sucedido. O preguntarnos ¿qué hubiese pasado si yo…? Sucedió y en ese acontecimiento reside un secreto que de ser comprendido se convertirá en la base donde apoyarnos para seguir creciendo.  Conduciéndonos, seguramente sin que lo advirtamos en ese momento, a un nuevo estado de equilibrio.Comprendiendo  que cada vez que reaccionamos mecánicamente  a las situaciones de nuestra vida, permanecemos encerrados en nuestro propio circuito fragmentado y repetitivo.
Este proceso, que podemos denominar el “pararnos sobre el impedimento” comienza en el momento donde espontáneamente podemos preguntarnos ¿Para qué me pasa esto? En lugar de preguntarnos ¿Por qué me pasa esto?

Hasta la próxima.
Laura Paradiso