martes, 14 de noviembre de 2017

Seminario de I Ching. El lenguaje de los Símbolos


Los invito a sumarse a este nuevo encuentro con el Sabio que habita en cada uno y nos habla a través del I Ching.


Al ser considerado un tratado de alquimia taoísta, El Libro de la Mutaciones utiliza imágenes de la naturaleza para introducirnos al lenguaje de la energía, señalando un camino de transformación interior.
En estos dos días, nos introduciremos en el Mágico y profundo mundo de los "Símbolos del I Ching" y su mística.
Realizaremos visualizaciones y lectura comprensiva. 
Compartiremos momentos de reflexión conjunta.

No es necesario tener conocimiento previo.
El círculo de trabajo tiene espacios limitadas

informes consultas e inscripción 
Laura Paradiso
ichingelpozodeagua@gmail.com
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Los Espero
Cariños, Laura

lunes, 23 de octubre de 2017

Urano y Cronos. El Mito y Lo Creativo

Comencemos por preguntarnos ¿Qué entendemos por creatividad?

La creatividad es un acto de rebelión por definición, ya que en ese acto trascendemos algunas normas y nos enfrentamos al pensamiento convencional. Inclusive suele romper con el límite de lo autoimpuesto. Si nos quedamos apegados al pasado, o a lo conocido no puedo generar un acto creativo. Un acto creativo implica estar en el presente, tolerar la incertidumbre, ingresar al vacío y a partir de ahí crear. Por eso es un acto de amor. 
Estamos hablando desde un concepto amplio del amor. No del amor romántico o personal. Hablamos del amor como corriente energética que fluye constantemente, circula y es vinculante. Se trata de dos seres distintos que se encuentran, o dos principios diferentes y complementarios. Por eso lo creativo es profundamente vincular. Son dos que son diferentes, se atraen, se comprenden, atraviesan por dificultades o resistencias, reconocen sus diferencias; y a partir de esas diferencias, se complementan y crean. Y eso, es un acto de amor. Para que la chispa de la vida se genere, tiene que haber eso.

Pensemos que Lo Creativo no obtiene resultado, sino que da un fruto. Como un hijo o una obra de arte, no sabemos cómo será, pero lo amamos porque es el fruto de nuestro acto de amor.

Convengamos en desde nuestros relatos y Mitologías contamos con pocos dioses creativos. 
Por un lado tenemos a Urano y su historia de amor con Gea. En la mitología clásica, Urano es el dios primordial del cielo. Personificado primero como hijo y luego esposo de Gea, la Madre Tierra. Ambos fueron los padres de los Titanes y ancestros de la mayoría de los dioses griegos. El problema surge cuando a Urano no le gustan algunas de sus creaciones. y vuelve A introducirlos en el vientre de Gea. A partir de ahí se arma un interesante lío donde Gea cansada, le pide a Cronos que la libere de su padre. 
A partir de aquí Urano desaparece de los relatos mitológicos. Se retira después de ser castrado por uno de sus hijos, Cronos el dios del tiempo. Quizá, transformándose él mismo, en este vació creativo de donde surgen todas las posibilidades.
De la sangre derramada de Urano nacen “Las Furias”, que surgen ante la frustración de nuestra creatividad castrada; y sus órganos arrojados al mar generan una espuma de la cual nace Venus Afrodita, diosa del amor, la belleza y las artes. ciertamente en esto nos muestra el conflicto que surge en nuestra psique polarizada.  

En el relato bíblico de Creación tenemos el Génesis donde podemos ver la siguiente expresión.
"...Dios dijo “Haya luz”, y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien..."

Aquí quiero hacer un alto.
Fíjense que cada vez que Dios crea algo, en el relato bíblico, primero la luz y la oscuridad y posteriormente las aguas, tierra, plantas, animales y finalmente al hombre. En cada acto de creación vemos que el texto dice “Vio Dios que estaba bien” o “Vio Dios que era bueno”. Esto significa que no sabía cómo le iba a salir y después vio que era bueno o estaba bien.
Por eso decíamos que un acto creativo, implica sostener la incertidumbre y además no obtiene un resultado, sino que da un fruto. 

Ahora veamos que sucede en el texto del I Ching cuando habla de "Lo Creativo"
Este primer hexagrama (N°1 Lo Creativo) En primer lugar nos plantea que, tenemos que verlo desde dos posiciones. Por un lado tenemos una mirada universal, macro, donde se encuentra involucrado lo divino y el acto de la creación en sí. La otra mirada es desde lo humano que involucra la acción de los hombres.
Nosotros, los humanos, somos un fractal del universo. Somos un universo dentro del universo y nos regimos por las mismas leyes. Primero surge una imagen en nuestra mente y luego transformamos la materia para realizar aquello que imaginamos o intuimos. Todos los objetos que nos rodean fueron creados de ese modo.

El hombre tiene la posibilidad ingresar a ese vacío creativo, esa "Sagrada Nada", tolerar la incertidumbre de lo desconocido. De lo desconocido no solo del lugar al que ingreso sino también de lo desconocido del resultado.  


Volvamos al hexagrama.
El dictamen nos dice:
“Lo Creativo obra elevado logro, propiciando por la perseverancia.”

Recordemos que el dictamen es el texto central sobre el que se fundamenta el hexagrama. Dándonos una descripción de la situación y la forma de enfrentarla.

El signo es planteado como una idea que todavía no tiene forma pero sí la fuerza suficiente para llevarla adelante. Por eso es superador, y el texto lo está planteado como “elevado logro”. Es una realización que nos eleva, nos lleva a otro plano de nosotros mismos. Una clara invitación a dar una vuelta más en nuestro espiral evolutivo.
Luego existe un momento de conservación, de cuidar lo que se está desplegando, ligado a las expresiones “propiciando” y “perseverante”.
Propiciando, implica que lo que se está creando, se ve favorecido porque corresponde a la esencia, nos es “Propio”, nos corresponde y pertenece. Perseverante se vincula con lo recto y lo firme, una cualidad que sostiene en el tiempo la forma correcta para su despliegue.
Por eso el texto plantea a lo creativo como una ley perenne que da lugar a todos los acontecimientos enmarcados en un determinado tiempo. Y acá vamos al tema del tiempo.

Los chinos tienen una mirada muy interesante en relación con el tiempo, que nos  cuesta comprender. Para ellos el tiempo es el medio, una vía para la realización de todo lo que existe; en realidad, las cosas se van desarrollando y manifestando a través del despliegue del tiempo. La chispa se genera en el comienzo, pero el tiempo implica el proceso de despliegue, el desarrollo en sí. Para los occidentales, en cambio,  el tiempo es connotado como límite, de hecho la mitología así lo insinúa al castrar Cronos a Urano. Creo que aquí comienza el malentendido de considerar que el tiempo cercena el impulso creativo en lugar de posibilitarlo y sostenerlo.
Para los chinos el tiempo es cíclico, circular  y esa cualidad es  justamente la que nos permite crear.
Por ejemplo: Para que el proceso creativo del encuentro amoroso en una pareja dé su fruto se necesitan nueve meses. Si el bebe nace antes se pone en riesgo su vida. Se interrumpe el proceso de despliegue.
A mi entender, ese es el ejemplo que mejor lo representa, ni más ni menos. A partir de ahí todo lo que se les ocurra.
Pese a esto, que parece tan obvio, nos cuesta mucho entenderlo.
El tiempo desde esta mirada opera como marco y no como un límite.

El límite va a estar impuesto por la materia y su capacidad de transformación en el tiempo.
Fíjense que el mismo texto plantea al tiempo como medio para poder realizar lo que se encuentra en estado latente, en potencia. Por eso dice
“...El tiempo es el medio para la realización de todo lo posible. No un obstáculo...”*

El tiempo es el que permite la evolución. El tiempo no mide las cosas que pasan, el tiempo “es” lo que pasa. Está en constante movimiento y transformación, nos permite modificarnos con el entorno

“...El curso de lo creativo modifica y forma a los seres hasta que cada uno alcanza la correcta naturaleza que le está destinada, y luego los mantiene en concordancia con el gran equilibrio...” *


El tiempo nos muestra el ciclo de la materia y como esta se transforma. Es el proceso de crecimiento desarrollo y envejecimiento y muerte. Lo que sucede es que hemos aprendido a temerle e intentar evadir la segunda mitad del proceso. Una rosa comienza como un pequeño pimpollo abre sus pétalos, se despliega nos regala su perfume y luego se marchita, se seca y muere. El tiempo nos muestra que tenemos límites y justamente la consciencia de ese límite es lo que nos permite experimentar y evolucionar, por lo menos en este plano de la existencia. 

Laura Paradiso

*Richard Welhelm comentario sobre hexagrama 1 Lo Creativo"

jueves, 5 de octubre de 2017

VENUS & MARTE.

¿Es el amor lo que mueve al sol y las estrellas? ¿Es el amor lo que mueve al guerrero, al sanador, al artista, al místico, al científico y al amante?
Hoy venus y Marte se encuentran en el cielo iniciando un ciclo de relación a los 18° del signo de Virgo.


Venus y Marte entretejen en el cielo una trama, una danza. Danza que encarna y canaliza la esencia de Eros, como fuerza creadora. Como pulsión de vida. Es el encuentro dentro de cada uno de nosotros de lo femenino y masculino sagrado. Esa dupla que permite abrirme e ir en pos de aquello que me es propio, aquello valoro, que me da placer y felicidad.

Venus representa el Amor. Seamos hombre o mujer. Venus me permite ver mi propia belleza reflejada en los ojos de mi amante. La belleza que puede abrirse y entregarse gozosamente a los demás, porque es ella misma. Venus no depende de la aprobación de los demás para sentir que vale y justamente eso es lo que la hace irresistiblemente atractiva.

Marte es el guardaespaldas de nuestro Ser. Es quien actúa con valentía en momentos difíciles. Quien asume riesgos y sale adelante. Es quien, como en esta imagen, deja su escudo a los pies de Venus, la abraza y se anima a adentrarse en el profundo y misterioso mundo de lo femenino. Marte es el coraje de ir en pos de lo que amo, la adrenalina que me mueve y permite alcanzar mi deseo.
El encuentro de Marte y Venus es la expresión del Amor. Es una manifestación, una revelación que se transparenta, una bendición que brota cuando el ego y sus miedos se silencian y el alma se sale con la suya.



Laura Paradiso-

lunes, 4 de septiembre de 2017

I Ching y Sincronicidad


Seguramente la mayoría hemos tenido momentos donde las cosas parecen coincidir mágicamente, donde sucesos que no podríamos haber previsto parecen guiarnos y aportar algún tipo de dato a nuestro camino. Es en ese momento cuando, quizá  jugando, decimos que el universo conspira para que los hechos y las personas necesarias se encuentren. Algunos de estos hechos son muy importantes y significativos en la reorientación de nuestra vida y otros son casi imperceptibles, como pequeñas bromas que nos plantea el destino. Pero lo cierto es que sean grandes o pequeños no dejan de sorprendernos o aunque más no sea arrancarnos una sonrisa al percibirlos.

La sincronicidad explica una forma de conexión entre fenómenos o situaciones de la realidad que se enlazan de manera aparentemente casual, es decir, que no presentan un vínculo lineal o causal.
La Palabra Sincronicidad, al igual que síntesis y símbolo, comparten el prefijo “sin” "sim" que significa reunir. En este caso estamos hablando del mismo prefijo pero unido a la partícula “crono” como significado de tiempo. Por lo cual podemos decir que la Sincronicidad es unir dos acontecimientos, que aparentemente se encuentran separados, en un mismo tiempo. Pero, es importante destacar, que estos hechos son vinculados o relacionados por su significado.


La causalidad si bien es una ley natural, constituye una aproximación de la realidad respecto a cómo los hechos se desarrollan uno a partir de otro (causa-efecto). A partir de esta percepción del mundo es que los occidentales nos caracterizamos por tener un pensamiento lineal. 
El concepto de sincronicidad, en cambio admite que la coincidencia de los eventos en el espacio y el tiempo, posee un significado que trasciende de una simple probabilidad.


 La sincronicidad intenta explicar una forma de conexión entre fenómenos o situaciones de la realidad que se enlazan de manera aparentemente casual; es decir, coincidencias que no presentan un vínculo lineal.

La Sincronicidad establece a través de su significado la correspondencia de un fenómeno subjetivo (interno) con un fenómeno objetivo (Externo) los cuales se manifiestan simultáneamente.



Desde este punto de vista es que Jung, planteó la utilización del I Ching como método para la exploración del inconsciente. 

Basándonos en lo que Jung denominaba el conocimiento absoluto del inconsciente. Podemos decir que el inconsciente “sabe”, conoce el pasado y un posible futuro. 
En una consulta al I Ching lo que hacemos es provocar ese hecho sincrónico. Y nuestro inconsciente, nuestro ser superior o nuestra supraconsciencia nos responde a través del libro.

Para Jung estos episodios se producen cada vez que el “Si Mismo”, nuestro “Noble” logra atravesar la barrera establecida por nuestra personalidad superficial. Entonces de una manera fugaz y completamente ajena a nuestra voluntad, se nos revela un orden desconocido, lleno de significación. Pensamos en alguien y llama, o nos lo encontramos caminando por la calle. Tenemos una duda y llega a nuestras manos el libro o el artículo que la responde. El tema es que por lo general intentamos darle un significado trascendental a este fenómeno cuando en realidad lo que está diciendo, es que estamos conectados con nuestro centro, atentos y en el presente. Es como sintonizar una radio. 

Lo que Jung llama sincronicidad está sucediendo todo el tiempo, nos demos cuenta de ello o no y se manifiesta tanto desde lo personal como colectivamente. 
La sincronicidad ocurre porque simplemente formamos parte de un campo unificado. Cuando nombro lo colectivo me refiero a que hay una tendencia a que las cosas sucedan juntas. La historia demuestra que es así como surgen teorías, descubrimientos y mitologías simultáneamente en distintos puntos del globo sin una aparente conexión entre sí. Y uno se pregunta ¿Cómo puede ser? Simplemente porque era el tiempo para que eso emergiera. Es el espíritu que impera en ese tiempo y se manifiesta en distintos lugares y de distintas maneras.

Recién decíamos que nuestra mirada lineal del tiempo hace que vivamos inmersos en la ley de causa y efecto. La ciencia cada vez que intenta encontrar la famosa “Partícula Elemental” de la materia que nos explique cómo se creó todo lo que existe,  se encuentra con el vacío. Este vacío, que podemos plantearlo como la base del pensamiento oriental, expresado como vacuidad; refleja claramente el principio de manifestación de lo cual surgen el Yin y el Yang, lo Creativo y lo Receptivo. Y, como dice el I Ching, a partir de ahí, los diez mil seres, o sea todo lo que existe. 


El Físico Nassim Haramein plantea el concepto de sincronicidad partiendo desde la dinámica del vacío.
Tomando al vacío como el elemento que conecta todo lo que existe. Este, mal llamado vacío, que por cierto en muy denso y contiene unas gran cantidad de energía en disponibilidad. Es el 9,999% de todo lo que existe en el universo como contraparte del 0,001% constituido por la materia. 
El vacío se encuentra presente en la misma proporción tanto en el átomo como en el espacio. Desde lo más pequeño que existe a lo más grande. Explica Haramein. Este vacío, cargado de energía en disponibilidad, es lo que conecta lo más pequeño que se encuentra en nuestro interior a lo más grande, el universo mismo.

Comprender que el vacío no está vacío y que el espacio tiene toda esta energía e información en él, abre la puerta a cosas que todavía nos cuesta comprender. 

Desde esta comprensión es que Nassim Haramein explica el fenómeno de sincronicidad con una mirada científica. 

“Pienso que la sincronicidad es la evidencia de este sistema de autoregulación (…). Se trata del espacio entre tu y yo. El espacio dentro del átomo que no está vacío, está lleno de toda la información que es radiada a su interior y se nos retroalimenta como nuestra experiencia de la realidad”
“Cuanto más claramente nos concentremos y enfoquemos nuestra intención en alimentar el vacío con información, más fácil se lo ponemos para que nos alimente con la experiencia que se aproxima a lo que queremos. Entonces aumenta el nivel de sincronicidad porque cada vez le resulta más sencillo al universo concedernos nuestros deseos más genuinos en equilibrio con los de los demás”
Siempre hay un equilibrio entre nuestra interpretación respecto a lo que deseamos y aquello que el universo nos va a proveer. 
En general decimos que cada uno crea su realidad. La parte que nos falta es que esa información regresa a nosotros y de alguna manera la realidad nos está creando también. 
Ese vacío está definiendo nuestra existencia. Porque si todos creamos nuestra realidad independientemente nunca nos encontraríamos, y cada uno de nosotros estaríamos solos en nuestro pequeño universo y eso no es lo que pasa (aveces pareciera que si, pero ese es tema de otro artículo). 

A partir de ahí nos damos cuenta que si las cosas no salen como las imaginamos es: ademas de nuestra propia contradicción, porque integramos un campo morfogenético y estamos interactuando con todo lo que pasa en él. 
Entonces, estamos enviando información al vacío y el vacío, al conectarnos a todos,  nos regresa la experiencia acorde a todo lo demás.
Entonces hay una realidad que todos compartimos, y esa es una realidad consensuada. 
Para que una realidad cambie, un número determinados de personas que integran esa realidad tienen que consensuar en algo.  Así, ese fenómeno adquiere una dinámica propia que le permite sostenerse y crecer.Esto se enlaza con el principio de masa crítica. 


Volviendo a la Sincronicidad. Cuando un individuo se vuelve más consciente de si mismo, de su vinculo con los demás y a través de prácticas de contemplación y meditación se vuelve más consciente de su relación con ese vacío, con ese campo de sustancia vital en disponibilidad, la sincronicidad aumenta.
Todos los maestros que pasaron por la tierra, nos han invitado a tomarnos el tiempo para ir a nuestro centro, hacia nuestro interior. Ahora, además,  hay una física que nos lo explica.